UN RELATO FALLIDO… (by @TheLonelyWlker)

fallido2Sucedió que por muchos años los hombres lucharon por la Revolución, los pocos o los muchos soñaban con la utopía socialista. Los unos creyeron que podían vivir el socialismo como en una isla, los otros creyeron que tenían que esperar que otros hagan la Revolución, y se les fue la vida esperando.

Y pasó que se iban formando socialismos doctrinarios, que en vez de liberar al hombre lo esclavizaban con sus dogmas. La gran ironía del socialismo y del marxismo es que proponían que: “La religión es el opio del pueblo.” Mientras que, en el tiempo se iban jerarquizando una especie de curias, que de acuerdo a sus conveniencias económicas miraban a los vaticanos moscovitas o pekineses.

Los fieles creyentes, lucharon en las calles y derramaron su sangre, otras avocaron sus vidas por la construcción de este tan anhelado socialismo. Han pasado 94 años, desde ese primer derramamiento de sangre, por en medio tuvimos La Gloriosa oportunidad de cimentar una estructura socialista firme, pero los aún monaguillos de esos años no supieron ver la trampa del Gran Ausente.

Y así navegando, entre una y otra cresta Gaussiana, entre infiltraciones de los agentes norteños que tampoco pudieron ver y evitar, los ya en ese entonces diáconos, se fue minando y escindiendo aquel bálsamo utópico que al menos pretendía llevarnos hacia el socialismo.

Los diáconos de aquella época comenzaron a tener sus disputas doctrinarias, de si es que Buda o Confucio tenían la razón, mientras que los populismos Guevaristas y Bucaramistas iban ocupando los espacios en las capas suburbanas de la sociedad. Aquellas capas que eran el terreno fértil para sembrar el tan anhelado socialismo, y que nuestros futuros monjes no supieron ver, por andar divagando en etéreos debates, propuestos desde la órbita bolchevique o desde la órbita Maoísta.

La dictadura controlaba la sociedad, y abría cada vez más espacio al partido con la marca de la bestia (666), y los pocos intentos de lucha al menos ideológica eran reprimidos, así es que lo del Toachi fue apenas una travesura mal planeada. Y nuestro héroe intelectual denunciaba desde la cárcel los festines petroleros y gasíferos.

Y siempre presente aquella terrible sombra de la Inteligencia Norteña, auspiciada y patrocinada por la oligarquía criolla y por esos serviles mandos militares educados en aquella Escuela colindante al Istmo.

La década de la Perestroika fue una hecatombe para las luchas por la construcción del socialismo, unos dirigentes se aburguesaron y se volvieron funcionales al Estado Burgués, ocupando sindicatos que les permitió pasar de docentes que usaban el transporte urbano a administradores de fondos con residencias de lujo. Mientras que los tovarishch completaron su formación ortodoxa, y alcanzaron los rangos monacales, y al caer aquel Muro tuvieron que buscar en el Caribe la fuente doctrinaria, que ellos nunca pudieron generar y producir de manera autóctona, como lo proponía el gran Mariátegui.

El neoliberalismo ortodoxo despertó a los pueblos y sus organizaciones, que se encontraban puras e incontaminadas, por un lado de los dogmas puritanos ortodoxos y por el otro lado de la putrefacción de los tirapiedra. Y los pueblos originarios salieron a las calles para defender lo poco que quedaba del Estado, para que no sea rifado. A pesar de todo, igual los gobiernos títere nos rifaron la vida misma con la Dolarización y el Feriado Bancario.

Los oportunistas de corte oriental, como siempre, se aprovecharon de la lucha popular y metieron sus tentáculos en el movimiento indígena y lo contaminaron todo. Mientras el clero, se mantenía en estado contemplativo esperando que su nuevo dios, les aclare la doctrina a seguir.

La agitación llegó a su cúspide con un nuevo tipo de Socialismo, basado en una Revolución del Pensamiento. Este Socialismo, creo una nueva clase clerical de corte tecnócrata educada principalmente en Europa, y con un nuevo Credo que afirma que la Revolución solo se la puede construir desde una oficina en la ciudad Capital y por nadie más que capitalinos, que nunca han recorrido el territorio nacional y peor conocen las particularidades de sus diferentes pueblos.

Pero esta Revolución deja muchas dudas, pero la más difícil de contestar es: ¿cómo se puede construir un nuevo socialismo o una nueva revolución sino se ha podido extirpar a aquellos marcados con el número de la bestia (es más si esta misma revolución les ha abierto las puertas)?

Quizá quien escribe este Relato Fallido, es lo que Pedro Jorge Vera llama un Animal Puro y no entiende que hasta los herederos del León son necesarios, quizá la Revolución es la suma de una serie de alianzas, con quien sea que venga sin importar quien sea. Es decir, si la coyuntura así lo demanda, es válido incluso tranzar con aquellos que llevan la marca de la bestia.

Sin embargo, es necesario acrisolar el PROYECTO, es necesaria una purga. Las últimas esperanzas están puestas en el hombre sobre ruedas, en sus manos está enderezar la barca y llevarla sobre las coordenadas delineadas en Montecristi.

Este es un Relato Fallido, que seguramente hubiera sido escrito por Pavel Vlasov, si él hubiera sido testigo de la historia a lo largo de estos 94 años.

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