Nuestra enfermedad mitómana y el pensamiento sistémico (by @TheLonelyWlker)

sinergia_motivacionNOTA ACLARATORIA: se usa en este artículo de opinión la palabra MITOMANÍA, de acuerdo a la segunda definición otorgada por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Tendencia a mitificar o a admirar exageradamente a personas o cosas.”

A lo largo de los milenios en los que se ha desarrollado la sociedad humana, nos hemos caracterizado por esa insaciable necesidad de crearnos mitos de toda índole quizá porque aún nos encontramos en un periodo de infancia social, y necesitamos de algo o alguien que podamos ver y oír y que se convierta en elemento de estabilidad. De esta manera hemos construido ídolos de ciertos personajes y los hemos llamado líderes, próceres, héroes, etc.

A través de estos errores del conocimiento, hemos ido distorsionando la realidad y nos hemos autoconvencido de que las masas humanas siempre necesitan de un líder para lograr dar ciertos saltos cualitativos, cuya consecuencia final es el desarrollo de la humanidad en las diversas etapas de la historia.

Evidentemente, siempre han habido y habrán individuos que por diversas razones tienen una visión de mucho mayor alcance que el común de las personas y ellos son los que se convierten en quienes guían determinados procesos humanos. Normalmente, estos hombres y mujeres tienen un proyecto y su lucha es por su consecución, pero qué sucede cuando los seguidores convierten al líder en algo superior al proyecto.

El pensamiento sistémico nos habla de que NUNCA las partes van a ser superiores al TODO, esto quiere decir que el LÍDER por más grande y genial que sea es una PARTE, y el TODO es el PROYECTO. En otras palabras, el PROYECTO es lo ABSOLUTO, todo lo demás es RELATIVO, incluso aquel individuo que conduce a las masas humanas hacia la consecución de dicho objetivo.

Esto nos quiere decir, que a pesar de la presencia de un líder los proyectos, en especial aquellos que se autodenominan revolucionarios, se deben caracterizar por su horizontalidad. La Revolución no puede construirse en procesos verticales de una sola vía de arriba hacia abajo, donde el líder es una especie de divinidad y los interlocutores entre la divinidad y la masa son una suerte de sumos pontífices.

Pero resulta ser que el líder no es quien se auto eleva a un carácter divino, sino que son las masas enfermas de mitomanía, quienes elevan a las divinas alturas al líder, y éste al encontrarse en esas esferas etéreas, y recibiendo las constantes alabanzas de su pueblo y sus sumos pontífices pierde su objetivo final que es el PROYECTO.

El verdadero líder es aquel construye la Revolución de forma colectiva y horizontal en un permanente diálogo de doble vía entre la estructuras de base y las estructuras de conducción, y su principal lucha es generar por todos lados elementos que puedan remplazarlo porque la premisa es que el líder puede irse o desaparecer, pero el PROYECTO que es el ABSOLUTO tiene que continuar e irse renovando constantemente.

Para asegurar la sostenibilidad de cualquier proceso revolucionario, se debe entender que la revolución no se la hace a través de mitos sino de hechos y personas reales y concretas. Se debe tener absoluta claridad de que todas las partes se interrelacionan de forma dialéctica, para que esto suceda las partes tienen que tener claro que ninguna es imprescindible, sino que hoy pueden estar pero mañana no.

El malsano interés individual debe desaparecer, la idea de YO QUIERO SER debe desaparecer y se debe entender que todos y cada uno somos simples soldados que debemos estar donde la REVOLUCIÓN lo demanda no donde YO QUIERO ESTAR. Esto es principalmente válido, es estos días en los que todos quieren ser candidatos a algo.

La construcción del PROYECTO REVOLUCIONARIO, es de TODOS y no de las partes individuales, y es en colectivo no por parcelas. Es por esto que hasta el día de hoy nadie, ninguno de nosotros podemos jactarnos de haber hecho ninguna revolución, apenas siquiera estamos dando pequeños pasos hacia un reformismo con miras a un Estado de Bienestar Social característico de la socialdemocracia, con una muy leve distribución de la riqueza.

Lcdo. Miguel Córdova Soria

One thought on “Nuestra enfermedad mitómana y el pensamiento sistémico (by @TheLonelyWlker)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s