Del Consenso de Washington al Consenso de las Commodities: una redistribución de la riqueza sin afectar las condiciones de reproducción social de la pobreza (by @TheLonelyWlker)

Los años de la larga noccommoditieshe neoliberal fueron guiados por los postulados establecidos en el Consenso de Washington, que básicamente establecían que se debía dejar al mercado operar con absoluta libertad, reducir al Estado a su mínima expresión y fomentar los tratados de libre comercio, sin importar los perjuicios a las comunidades que se sustentaban en la economía popular y solidaria.

Entre finales de los años 90 y principios del 2000, este modelo ya no soportó más y se derrumbó bajo el peso de sus propias inequidades y la presión de los sectores populares que se vieron más afectados por estas medidas neoliberales extremas que afectaban sus escuálidas economías.

En el caso particular del Ecuador, tuvimos los nefastos efectos del feriado bancario y de la dolarización que dejaron en la miseria a decenas de familias ecuatorianas y que empujó a cientos de miles de compatriotas a buscar un mejor destino en el extranjero.

La suma de todos estos factores generalizados en nuestra América Latina, dio lugar a la presencia de una serie de movimientos sociales que luchaban en contra de estos gobiernos que solo respondían a los intereses más barbáricos del capital multinacional, y que se agruparon en el Foro de Sao Paulo o en el Foro Social Mundial.

De la acumulación de todas estas luchas sociales en contra del capitalismo salvaje, surgieron una serie de gobiernos en Latinoamérica que se hicieron llamar “progresistas” y que hicieron del Socialismo del Siglo XXI la base de su construcción discursiva.

Mientras todo esto sucedía en nuestra región, se generaban dos fenómenos en otras regiones del mundo: los Estados Unidos sufría el atentado a sus Torres Gemelas y el totalmente desacreditado presidente republicano George W. Bush llevaba a su país a una guerra ciega contra el terrorismo en Afghanistan e Irak. Mientras que la China se encontraba en un meteórico ascenso, por lo que requería gran cantidad de commodities, la suma de estas dos circunstancias determinó el gran incremento de los precios de las materias primas que son producidas en los países periféricos del Sistema Mundo.

De esta manera, en contraposición al Consenso de Washington, se generó el Consenso de las Commodities, a través del que países como China y Rusia impusieron su presencia en América Latina ocupando el espacio dejado por los Estados Unidos luego del triste episodio del Mar del Plata, donde se rechazó con contundencia la propuesta de los Tratados de Libre Comercio.

De esta forma, los gobiernos progresistas fueron potenciados con altos precios de las materias primas y amplias líneas de crédito que venían principalmente de China, lo que permitió avocar una ingente cantidad de recursos en inversión social y de infraestructura, con lo que evidentemente se logró redistribuir riqueza y sacar a millones de personas de la pobreza, fortalecer a la clase media y que los banqueros y grandes capitalistas criollos ganen más que nunca.

Hasta ahí el idilio de las Commodities en América Latina, pero cuando China comenzó a frenar su desarrollo y a disminuir su voraz requerimiento de materias primas los precios comenzaron a caer escalofriantemente, como es el caso del petróleo. El gobierno imperial de los Estados Unidos dirigido por Barack Obama, inicio la reconquista a través de una política económica que genero la apreciación del dólar, lo que tiene un efecto negativo directo sobre la dolarizada economía ecuatoriana, además que obliga a aplicar políticas devaluatorias en los demás países cuya consecuencia final es la inflación y un impacto directo en las economías de los sectores populares.

Desde el 2015, en que entró en vigor la crisis económica se hicieron evidentes las limitaciones de los gobiernos autodenominados progresistas, que más bien podrían denominarse con mayor exactitud como gobiernos nacional populistas acompañado de una construcción discursiva de izquierda.

Entre las diferentes limitaciones que han definido varios analistas políticos con formación marxista como Boaventura de Souza, Atilio Boron, Emir Sader, etc., tenemos el no haber logrado controlar de forma efectiva a los medios de comunicación privados que evidentemente responden a los intereses de la derecha continental, las injustas estructuras de acumulación del capital han permanecido prácticamente intactas permitiendo que los banqueros e industriales ganen más que nunca, el sistema de reproducción social de la pobreza también se ha mantenido intacto ocasionando que las masas humanas que han mejorado sus ingresos sean lanzadas de forma automática a la vorágine del consumismo salvaje, nuestro sistema educativo sigue produciendo autómatas que memorizan conceptos y no una masa crítica capaz de cuestionar el sistema.

La suma de todas estas causalidades es la que ha producido una recomposición de la derecha en nuestra región que apoyada por la injerencia imperial, ha generado los retrocesos que hemos podido observar en Argentina, donde una derecha revanchista persigue de forma inmisericorde a la ex presidenta Cristina Fernández; o el aberrante proceso de impeachment a Dilma Rouseff en Brasil, donde los mismos elementos con los que en el 2014 se construyó una incestuosa alianza, son los que ahora realizan este golpe parlamentario, con el silencio cómplice del gobierno de los Estados Unidos; además de la guerra económica en Venezuela donde mafiosos sectores de derecha generan desabastecimiento y el gobierno de Nicolás Maduro es incapaz de encontrar mecanismos eficaces para ejercer el necesario control estatal, lo que ha ocasionado que el pueblo se volqué a votar por una mayoría de la MUD en la Asamblea Nacional ocasionando una situación bastante compleja.

El caso particular del Ecuador se vuelve mucho más complejo, ya que al igual que en los demás países el gobierno de la llamada Revolución Ciudadana ha sido incapaz de capitalizar políticamente los inmensos avances realizados en materia social y de infraestructura, ha sido incapaz de ideologizar y politizar a la población para que con conciencia propia tenga la capacidad de rechazar las arremetidas de la partidocracia. Un instrumento político oficialista débil, desorganizado y con fisuras que no le permite constituirse en el referente ético del proceso, y que se ha convertido en un apéndice del gobierno. Creando estructuras oficialistas afines para intentar de forma errónea contrarrestar a las organizaciones sociales que en algún momento caminaron junto al gobierno y que por diferentes razones se distanciaron, debido a las inconsistencias ideológicas propias de un gobierno cuyo discurso es socialista mientras que su proceder es abiertamente de capitalismo de estado.

Para hacer la situación mucho más compleja aún el 16 de abril del 2016 las provincias de Manabí y Esmeraldas sufrieron un terremoto de 7,8 grados, lo que empeoró la situación económica de forma dramática. Empujando aún más al gobierno a buscar el derrotero neoliberal, que ya se había abierto de forma peligrosa con la aprobación de la Ley de Alianzas Público Privadas, y que se comenzó a materializar con la visita del genocida turco Recep Tayyip Erdogan, donde se realizó la concesión de Puerto Bolívar a un consorcio turco por la suma de 800 millones de dólares.

En la desesperación por recursos para afrontar el temporal, se aplica en el Ecuador la Doctrina del Shock desarrollada por el padre del neoliberalismo Milton Friedman y la Escuela de Chicago, dicha doctrina fue descrita de forma magistral por Naomi Klein en su libro del mismo nombre. Observamos la grosera receta neoliberal cuando el gobierno pretende vender bienes estratégicos del Estado como la Hidroeléctrica Sopladora, lanzar al mercado el 49% del paquete accionario de CNT, cuando se negocia un tratado de libre comercio con Europa (empujado por la presión de Colombia y Perú), y lo más terrorífico aún es la negociación de un crédito por 400 millones dólares con el Fondo Monetario Internacional.

Frente a esta circunstancia, encontramos que esta es la perfecta oportunidad para replantear las posiciones ideológicas y los procedimientos para lograr la continuidad de este proceso. Se hace urgente que las organizaciones de izquierda (no la izquierda infantil que le hace el juego a la derecha) que se encuentran más avanzadas, deben tomar la vanguardia en el tan postergado proceso de construcción del Poder Popular, se sugieren algunas tácticas:

Articular de forma potente la democracia representativa con la democracia participativa, ya que lamentablemente la participación ciudadana en el Ecuador no ha sido más que una falacia, ya que la mayor parte de espacios de participación son generados desde la institucionalidad del Estado, lo que le quita independencia de gestión a la ciudadanía convirtiéndose en apenas apéndices de los ministerios y demás instituciones estatales, además que la mayor parte de personas que participan son por lo general miembros o afines a Alianza País.

Restructurar el sistema educativo de manera tal que los estudiantes se conviertan en ciudadanos con capacidad crítica, que puedan cuestionar el sistema capitalista en el que vivimos, que tengan la suficiente personalidad para no dejarse engañar por la prensa corrupta y mercantilista, y que además no sean presas del consumismo salvaje, en pocas palabras queremos ciudadanos pensantes y no en autómatas que viven según las imposiciones de la sociedad en que vivimos.

Lograr capitalizar políticamente toda la inversión que ha realizado el gobierno a lo largo de estos casi 10 años, de manera tal que la gente tome conciencia que al igual que en la Argentina, si llega un gobierno de derecha en cuestión de meses se pueden perder todas las conquistas alcanzadas por este gobierno, que aunque perfectible es el único que utilizó los excedentes de la commodities para redistribuir los ingresos de forma sustancial.

También es necesario depurar Alianza País, que ha permitido de forma fatal la infiltración de elementos ampliamente identificados con la derecha y que es la causa principal de las erráticas decisiones que han llevado a la debacle del instrumento político oficialista, prueba de ello los desastrosos resultados de las elecciones del 2014, se necesita democratizar el movimiento de manera tal que las bases sean quienes tomen las decisiones trascendentales y despojar a los SUMOS PONTÍFICES de su divina condición.

Estamos convencidos que aún estamos a tiempo para revertir esta recomposición de la derecha regional y en el Ecuador, es la hora y se vuelve una necesidad de vida o muerte que las organizaciones de izquierda que han sido relegadas y condenadas al ostracismo político revindiquen sus posiciones, de manera tal que retomen el papel protagónico que tenían en las luchas sociales contra el neoliberalismo que comenzaron desde los años 80. Ha llegado el momento de la construcción del verdadero Poder Popular, que nos conduzca a la construcción de la tan anhelada Patria Socialista.

Lcdo. Luis Miguel Córdova Soria

lcordova18@hotmail.com

@TheLonelyWlker

https://noaladomesticacion.wordpress.com

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