El Sistema Mundo

Ya desde que Lenin escribió “Imperialismo: fase superior del Capitalismo” se fueron esbozando los primeros conceptos de espacio y territorialidad en función de las fuerzas hegemónicas descritas por el filósofo marxista, quien describía que una vez que las fuerzas productivas se desarrollaban de manera tal que rebasaban el ámbito nacional, éstas tendían a buscar en espacios supranacionales nuevos mercados para sus productos. Además el dirigente bolchevique afirmaba que la situación era mucho más grave cuando el imperialismo no buscaba solo espacio para su producción, sino también para el capital financiero es en este momento cuando el capitalismo se vuelve mucho más salvaje.

Continuando con el desarrollo de estas teorías tenemos los análisis post-marxistas de Immanuel Wallerstein, quien planteo la teoría de los sistemas – mundo donde existen tres espacios: el centro que son los países altamente desarrollados y que son hegemónicos, luego la semiperiferia que son más bien países con desarrollo intermedio, y por último la periferia que son los países subdesarrollados que simplemente son proveedores de materias primas.

Finalmente, y para profundizar más aún estos procesos de ordenamiento mundial tenemos el fenómeno de la globalización que se ha visto potenciado por las nuevas tecnologías de la información que han facilitado sobremanera los diferentes cambios en el espacio del sistema – mundo en el que vivimos.

La globalización es un proceso que acerca todo el mundo, lo convierte en lo que se conoce como una aldea global, en esta nueva visión del planeta cada fracción de territorio tiene las características determinadas por los actores hegemónicos, quienes detentan el poder que generalmente son las grandes transnacionales que actúan bajo el auspicio de los gobiernos de los países del centro en el sistema – mundo, esbozado por Lenin y descrito por Wallerstein.

En este mundo globalizado la ciencia, la tecnología y la información son los elementos clave para la utilización y funcionamiento del espacio dentro de lo establecido por los poderes dominantes, estos poderes pueden ser políticos, económicos o militares. Estas fuerzas hegemónicas de los países centrales determinan la productividad de los espacios dependiendo de sus necesidades propias, y no de las necesidades los países periféricos que normalmente son explotados hasta la raíz.

Dentro de los espacios de la globalización existen flujos de diversas clases que pueden ser de bienes y servicios, de capital de inversión o capital financiero, de tecnología e información que varían de nivel, intensidad y orientación dependiendo de las necesidades del mercado dominado por los bancos y grandes transnacionales de los países centrales. Como lo afirma Santos: “De esta forma los territorios nacionales se transforman en un espacio nacional de la economía internacional y los sistemas de ingeniería creados en cada país/región pueden ser utilizados de mejor manera por las firmas transnacionales que por la misma sociedad nacional.” (Santos 1993, 73)

Dentro de esta arquitectura global existen las horizontalidades que tienen que ver con la producción y la productividad en lo cotidiano dentro de una región, estas horizontalidades determinan la división territorial del trabajo, es decir, qué, cuánto y cómo se produce en cada territorio. Mientras que las verticalidades más bien determina una jerarquización del espacio que generalmente se hace distancia, debido a que las oficinas principales de las multinacionales se encuentran en las grandes metrópolis mundiales muy alejadas de los espacios de producción de los bienes y servicios, desde la distancia se toman decisiones que afectan a millones de personas de los países más pobres y que además sobrepasan y manipulan a su conveniencia a los gobiernos de estos estados.

Frente a estos modernos procesos de dominación, camuflados bajo diferentes eufemismos de la modernidad, la única opción es buscar la unión y no la unificación de todos aquellos países de la periferia que históricamente han sido dominados, para de esta manera tender a la igualdad de condiciones frentes a las potencias hegemónicas del centro. Ejemplos de estos procesos de integración y unidad pueden ser los BRICS, UNASUR, CELAC, etc.

Estos espacios integracionistas buscan las condiciones necesarias para horizontalizar las relaciones entre el centro y la periferia en este complejo sistema-mundo. Para lograr esta conformación del espacio para estar en igualdad de posiciones, es necesario primero armonizar las políticas y las visiones individuales de cada país para poder tener una política y una visión colectiva de región, dejando de lado mezquindades y fricciones internas. Solo así se logrará modificar esta injusta arquitectura mundial que solo beneficia al 1% más rico y perjudica al 99% de la población mundial.

@TheLonelyWlker

 

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