Democracia, tarea de todas y todos

Pedro Pierre

 

En estos tiempos de elección de los candidatos para la próxima campaña electoral, volvemos a hablar de democracia… La democracia es como los derechos humanos: se conquista y se ejerce, si no se pierde o se vacía. En definitiva, la democracia es la realización de una armoniosa convivencia humana. La democracia comienza en la familia mediante la participación de todas y todos: así vamos creciendo como personas. Es antidemocrático y por lo mismo atropellador, decir: “no hables, calla, te lo doy todo, aquí mando yo…”. La democracia se ejerce en la escuela cuando el maestro aprende de los alumnos, escuchándoles y preguntándoles… La democracia se practica en el deporte cuando el resultado es el fruto de todos los jugadores. La democracia es la vivencia de las asociaciones, clubes, sindicatos, cuando su dinámica es el fruto de los aportes de todas y todos. La democracia es particularmente real en el mundo indígena que pone la comunidad anterior y al servicio de la persona.

La democracia se ejerce desde la escuela cuando el maestro aprende de los alumnos, escuchándoles y preguntándoles…La democracia es la palabra clave de la vida política… Abarca la economía cuando organiza el compartir equitativo de las riquezas de un país para el bienestar de los ciudadanos. Es el motor de la política cuando promueve la participación cada vez más amplia y organizada de los ciudadanos: es antidemocrático que lo esperemos todo de las autoridades locales, provinciales y nacionales. La democracia tiene dimensión social porque se realiza en las múltiples organizaciones que desarrollamos para promover los servicios básicos y defender nuestros derechos.

La democracia toca también las religiones, pues las religiones buscan la humanización integral de las personas: es creer en un falso dios cuando esperamos que resuelva todos nuestros problemas; es antidemocrático dejarlo todo en manos de los sacerdotes y pastores: Jesús proclamó que la autoridad es para un mayor servicio de las personas.

En los últimos decenios hemos descubierto que el capitalismo es antidemocrático porque pone a las personas al servicio de la acumulación de dinero en pocas manos. Hemos descubierto que el socialismo favorece más la democracia cuando promueve la equidad económica, la participación política y la expresión social y cultural. Pero descubrimos también que hay mucho trecho entre el dicho y el hecho…

Los primeros cristianos nos dan un gran ejemplo de democracia, a seguir si nos queremos llamar del mismo nombre: “todo lo tenían en común y repartían a cada uno según sus necesidades”.

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